Hasta la cocina

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Por David Muñiz – Diseñador Instruccional en ForteOrigen, cantante y aventurero.

Desde muy pequeño me encanta la geografía, conocer lugares nuevos, ver paisajes espectaculares, conocer ciudades, pueblos y sitios con estilos de vida distintos; es algo que siempre me ha llamado la atención. Mucho de esto lo disfruté durante mi niñez al ser boy scout; sin embargo, mi primer gran aventura de este tipo fue hasta los 21 años, cuando me anoté para un proyecto de la escuela que debía ser en Chihuahua, más específicamente, en la Sierra Tarahumara. El proyecto fue de tipo técnico, enfocado en la captación de agua para una comunidad Rarámuri; sin embargo, el mayor aprendizaje que me llevé de esta experiencia fue que no hay mejor manera de obtener información que estar inmerso en la cultura de vida y de trabajo de donde sea que estés, eso es . ¡Meterse hasta la cocina!.

3 años después llegué a ForteOrigen, una empresa cuyo músculo más desarrollado es precisamente realizar análisis profundos sobre la operación y cultura de trabajo de sus clientes. En 7 años que llevo trabajando aquí he tenido que convertirme en ingeniero de procesos, vendedor de materiales para construcción, fletero de muebles para el hogar, cajero de tiendas de conveniencia, despachador de gasolina, entre muchos otros roles.

Quiero aprovechar este espacio para compartirles las que creo han sido mis 2 experiencias más retadoras y enriquecedoras al realizar un análisis:

En el mar la vida es más sabrosa.

Contexto rápido: Una empresa dedicada a la construcción y operación de plataformas marinas tenía la intención de permear 10 competencias básicas entre sus colaboradores de todos los niveles operativos.

¿En qué consistió el análisis?

Mi compañero David Guajardo y yo recorrimos durante 10 días 4 plataformas diferentes, incluyendo como parte de la experiencia:

Esta experiencia definitivamente nos abrió el panorama y nos dio mucha mayor sensibilidad que simplemente habernos limitado a realizar entrevistas al personal operativo y administrativo en tierra. Nos ayudó a identificar las limitantes de comunicación y recursos que tendríamos que enfrentar al momento del diseño del programa de capacitación, y más importante aún, escuchamos historias de gente extraordinaria que, pese a las condiciones tan retadoras que implica ese negocio, se entregan con mucho entusiasmo para crecer profesionalmente y dar a sus familias una mejor calidad de vida.

De rumba en Bogotá.

Contexto rápido: la empresa de tiendas de conveniencia con más presencia en México (ya ustedes se imaginarán cuál es) tenía la intención de replicar en Colombia un modelo de entrenamiento operativo que se usa actualmente en México; sin embargo, dado que las operaciones eran un poco diferentes, necesitaban apoyo para hacer una adaptación del programa.

¿En qué consistió el análisis?

Hice un viaje de 15 días a la ciudad de Bogotá, donde se concentran el 90% de las tiendas de Colombia. Durante estos 15 días realicé actividades como:

Como resultado de este análisis, nos dimos cuenta que una “adaptación” se quedaría corta, pues aunque las operaciones de tienda sí son similares; la cultura de trabajo, el estilo de vida, la presencia de la empresa en ese país y las necesidades de la plaza hacían que muchos contenidos y actividades no fueran efectivos y debían ser rediseñados para lograr el impacto deseado.

Si lo veo fríamente, tal vez del lado operativo un análisis vía telefónica me hubiera dado información suficiente para proponer algo que fuera útil (reitero, en el plano operativo); sin embargo, la inmersión presencial en las operaciones, en su estilo de vida, su cultura, su vocabulario, fueron herramientas valiosísimas que ayudaron a generar una propuesta mucho más poderosa y efectiva.

¿Con qué me quedo de estas experiencias?

Lo resumiré en 3 puntos:

Aquí algunas fotos de mi experiencia:
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