¡Toma el maldito teléfono y márcale!

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En varios años y diferentes empresas he encontrado una constante: problemas de comunicación. Así como la humanidad no se escapa de estos, las organizaciones no tendrían por qué. Finalmente las empresas están llenas de humanidad (aunque haya quienes lo han querido negar “business is business” han dicho). Consultores, libros, estrategias, diplomados, talleres, cursos, seminarios, funciones y departamentos enteros, han sido algunos de los esfuerzos de los que el mundo corporativo se ha rodeado para tratar de eliminar la famosa y aparentemente maldita frase: “es que finalmente fue un problema de comunicación”.

De verdad que no le resto valor ni critico los esfuerzos mencionados, simplemente me puede mucho la impotencia, tristeza y costos que enfrenta la gente a la que busco apoyar (no me gusta decirles clientes) cuando veo que tienen tantos recursos, y en la misma medida tantos problemas, al buscar entenderse los unos a los otros.

Hoy en día me da gusto que se está comenzando a hacer popular la disyuntiva entre: ¿Hacemos todo un evento, o una junta? ¿Hacemos una junta o mando un correo? ¿Le mando un correo o le mando un whatsapp? ¿Le mando un whatsapp o le marco? ¿Le marco o voy a su lugar?

No tengo el algoritmo (ni el interés de crearlo) para describir las condiciones que definirían cuándo hacer una cosa o la otra. La gente es bastante inteligente, de verdad que si lográramos observar a nuestro alrededor sabríamos qué hacer. Infaliblemente en alguna plática o taller qué doy, cuando pregunto ¿y en esta situación, entonces qué harían?, al unísono contestan: “pues tomo el teléfono y le marco, y le pregunto, o le digo lo que me molestó”…

Lo que aún no entiendo es por qué no lo hacen. Y en esta ocasión sí me salgo del grupo descrito porque para bien o para mal, soy un atrabancado (aunque mi hija mayor es más), y para cuando ya se está terminando un frase, ya le marqué, o le escribí o busqué a la persona en cuestión. Entonces, ¿por qué la gente no busca a su colega y le pregunta cosas sencillas para tomar mejores decisiones? ¿por qué cuando le preguntas a alguien “¿y ya lo contactaste?” – nos contesta: “Sí. Ya le mandé un mail”. ¿Por qué tiempo, dinero, inteligencia y esfuerzos millonarios (en dinero) son desperdiciados
todos los días de maneras en las organizaciones en forma de campañas de comunicación no lanzadas, sistemas tecnológicos sub aprovechados, maquinaria que no se utiliza, o simplemente en equipos que cada vez más crecen en conflicto y distancia?

Sigo buscando la respuesta. Pero lo que “no lo sé de cierto, pero supongo”, es que muchas veces creemos que la solución más sencilla y evidente quizá no es suficiente, y necesitamos algo más sofisticado para palomear no solo el expediente de nuestra agenda sino de nuestro ego también. Lo que no supongo y sí sé de cierto, es que mientras seguimos lidiando con este issue interno en nuestro viaje hacia una mayor consciencia, debemos voltear a nuestro alrededor. Acercarnos a las operaciones, al campo, a donde está el colaborador más vulnerable que espera el santo grial que prometemos desde el Corporativo. Y reconozcamos con humildad, que LA MAYORÍA DE LAS VECES, para cuando terminamos de hacer la vacuna, la gente ya desarrolló anticuerpos.

 


Hugo López Cantú

CEO y co-fundador de ForteOrigen Learning.

Músico, viajero, esposo, padre y amigo.

 

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